martes, 26 de diciembre de 2006

Yo pisare las calles nuevamente


¿Se puede justificar el genocidio y los crímenes de lesa humanidad? ¿Es justificable el daño que una dictadura puede hacerle a un país?
En una clase de política, se me salió decir que yo podría llorar con las canciones y consignas que la gente canta directo del corazón y con heridas aún de lo que marcó un tramo de historia que quisieran olvidar y que sería mejor no hacerlo.
Todo esto viene a colación porque este domingo, la Fundación Pinochet difundió lo que considera el testamento político del ex dictador chileno Augusto Pinochet, quien encabezó uno de los regímenes de facto más represivos y sangrientos en América Latina (1973-1990). En la misiva, titulada Mensaje a mis compatriotas para ser difundido a mi fallecimiento, se dedica a hacer declaraciones y tratar de justificar lo que bajo ningún pretexto es justificable.
Y aunque la ley no le pudo hacer justicia porque antes de que esto pasara, el ciclo de vida lo protegió y lo arropó para que quedara inmune, para que descanse (o lo que fuere), quiero invitarles a seguir la lucha por un mundo mejor, donde todos estemos incluidos. A todos los que pueblos que hemos vivido represión, vamos con la frente en alto, debemos voltear atrás y como dice Pablo Milanés, evocar a nuestros hermanos que murieron antes.


Yo Pisaré Las Calles Nuevamente
Pablo Milanés

Yo pisaré las calles nuevamente,
de lo que fue Santiago ensangrentada,
y en una hermosa plaza liberada,
me detendré a llorar por los ausentes.

Retornaran los libros, las canciones,
que quemaron las manos asesinas.
renacerá mi pueblo de su ruina,
y pagarán su culpa los traidores.

Un niño jugará en una alameda
y cantará con sus amigos nuevos,
y ese canto será el canto del suelo,
a una vida cegada en La Moneda.