miércoles, 20 de diciembre de 2006

El naufrago


Lo que realmente tienes es aquello que no podrías perder en un naufragio, me repetía constantemente antes de venir a Madrid con el pago de la maestría y unos cuantos pesos convertidos en euros, para sobrevivir un par de meses. Decidí aceptar el reto que significaba aquello de *ganarme la vida* o tal vez jugármela (la vida).
Al llegar me encontraba sólo, sin conocer nada ni a nadie, terrenos desconocidos en todo momento y a cada paso. Sin embargo el destino me fue poniendo gente importante en el camino que más rápido que temprano se convertirían en protagonistas de mi película por estos lados, y han hecho que los caminos sean más fáciles.
Cada uno tiene su historia, sus problemáticas y sus procesos de integración y lo único que se hace (o al menos que intento) es caminar con ellos y compartir esos momentos.
Decidí escribir este inter porque hay un amigo que siente que sus caminos acá están terminado. No sabía que toparse a paisanos en un país lejano fuera tan especial, y me di cuenta de ello al paso del tiempo cuando tres mexicanos nos juntábamos día a día, noche a noche a querer comernos Madrid de un solo bocado, y así fue como conocimos el extremo de las parrandas y al otro día sufrir las consecuencias, y empezar de nuevo, así intermitentemente… Supe que el valor de aquella amistad había trascendido y lo sentí cuando fuimos al aeropuerto (desvelados) a despedir a uno de nosotros, esto iba a tomar otro rumbo sin duda alguna.
No es fácil seguir sobreviviendo en una ciudad tan grande y con tantas problemáticas, no es fácil encontrar trabajo, un curro sencillo (y menos para un sin papeles), pero me queda claro que no es imposible. Cuando comencé a dar clase como monitor de Body Systems, también pasaba por momentos de desesperación, de depresión y a la vez me quedaban unas gotas de lucha, pero seguí creyendo en mí trabajo y en que alguien creería en mí, cuando tomé mi primer módulo de Body Attack jamás imaginé que me ayudaría a sobrevivir (si, sobrevivir) en un futuro (casi inmediato), sin embargo aquí estoy, no tengo aún la vida resuelta pero si la tengo un poco más clara…
Emilio, seguimos luchando por un fin común, busca, lucha y protesta cuando te den la espalda protesta, alguna vez decía Elena Poniatowska “Quien nunca ha protestado, por lo menos una vez en su vida, tiene alma de esclavo”, protesta, patalea, grita, pero no te rindas!