martes, 9 de enero de 2007

A mi ritmo y a mi tiempo


Ante tantos cambios emocionales, circunstanciales, de cuestionamiento, en donde la tristeza y la alegría se juntan para hacerse una sola, y donde la razón se confunde con el corazón y crea la intuición. Después de haber estado en contacto con el caluroso desierto que propone constantes cambios y meditación, donde el tener un rumbo fijo puede ser o no el impulso para seguir caminando, llego a Madrid, salgo del metro y me doy cuenta que el invierno continúa, que es momento de seguir, pero no seguir como siempre, es hora de seguir justo y sólo como yo quiero hacerlo, a mi ritmo y a mi tiempo…