jueves, 7 de junio de 2007

Camera Café



Hay veces que el éxito de los programas televisivos es directamente proporcional al grado de identificación que tienes de ellos. Para ello, los guionistas tienen que mirar su entorno, captar cosas que otros no ven e inspirarse.
Un ejemplo de ello es el programa Camera Café en donde una serie de oficinistas revela su personalidad y su relación con los demás en la maquina expendedora de café de la empresa. Los diálogos son muy chistosos, y le dan más sabor cuando los haz vivido.
Por ejemplo, en mi caso, me ha bastado con tres semanas de becario para identificar a algunos personajes en la empresa. Hoy por ejemplo, tengo en la cabeza la voz chillona de una tal Mercedes que lleva todo el día gritando al teléfono los planes de sus próximas vacaciones, si se va a Menorca o no, con quien va, si su amigo se cabreo porque ella no quiere ir con el si lleva una parejita “Que quiere, que aprenda a tocar la guitarra y les cante o que”. No sólo eso, cuando cuelga, después de que todo el piso escuchó su conversación, vuelve a comentar el punto con todo su alrededor.
No me enojo, inclusive su voz me ha dejado de molestar (un poco), tan sólo tomo un poco de filosofía y me imagino que estoy viendo las grabaciones de Camera Café.